Universitat Rovira i Virgili

Identifican por primera vez un homínido de Atapuerca con un molar de más

Viernes, 24 de abril de 2015

En poblaciones antiguas es la primera vez que se reconoce en una publicación científica la presencia de un cuarto molar o extra. El individuo padecía caries, abscesos, cálculo dental, desgaste excesivo y presenta evidencias de marcas de palillos

Los seres humanos tenemos 3 molares en cada lado de la mandíbula y 3 en cada lado del maxilar; tener uno de más (un diente supernumeraria) es algo muy raro. En poblaciones humanas actuales este hecho tiene una incidencia de un 0,1 a 3,4%. Pero el fenómeno viene de lejos.

Un artículo recogido recientemente en la revista HOMO - Journal of Comparative Human Biology da a conocer la presencia de al menos un individuo de sexo masculino de sobre unos 40 años de edad, de hace entre 4.760 y 4.200 años, localizado en el sepulcro colectivo conocido como la Cueva El Mirador, en Atapuerca (Burgos), que poseía un cuarto molar, además de padecer importantes enfermedades bucodentales.

Es la primera vez que se publica en una revista científica la existencia de este fenómeno en un homínido de poblaciones antiguas y es también el primer caso identificado en los yacimientos de Atapuerca. La investigación es fruto de un trabajo llevado a cabo en colaboración entre el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), la URV (Universitat Rovira i Virgili de Tarragona) e investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).

Marina Lozano, investigadora del IPHES y profesora de la URV, una de las firmantes del artículo, asegura: "En el caso de poblaciones arqueológicas hay muy pocos ejemplos estudiados y publicados de molares supernumerarios. Por lo tanto, es una novedad".

El individuo analizado presenta evidencias de diferentes enfermedades que sufría, como caries avanzada, abscesos, cálculo dental, exostosis alveolar, modificación en la oclusión por desgaste excesivo, evidencias de marcas de palillos y patología degenerativa temporomandibular (entre el hueso temporal y la mandíbula). "Este diagnóstico confirma que la salud bucodental a partir del Neolítico empeora en las poblaciones agrícolas y ganaderas. Un hecho agravado, además, por la falta de tratamientos paliativos", observa Marina Lozano. Esto ocurre porque a partir de esta época la alimentación cambia: se incluye, por ejemplo, más cantidad de cereales, alimentos que tienen más almidones y carbohidratos, lo que hace que aumente la proporción de caries dentales, una enfermedad que es resultado de consumir carbohidratos y, además, de una falta de higiene dental.

"Los restos se han analizado con Tomografía Computerizada de Haz Cónico (CBCT, siglas en inglés) para obtener un mejor diagnóstico", puntualiza la misma investigadora. Esta tecnología, que proporciona imágenes en 3D, ha permitido definir la morfología interna y radicular del cuarto molar, con lo que se ha podido también establecer la ausencia de otros dientes supernumerarios en este individuo.

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El cuarto molar es el primero por la izquierda - IPHES

En esta imagen no aparece el cuarto molar, pero si otras partes de la dentadura donde se observa el desgaste y otras enfermedades que padecía el individuo - IPHES

La investigadora Marina Lozano, en Atapuerca, en una imagen de archivo - Xosé-Pedro Rodríguez / IPHES