Universitat Rovira i Virgili

El grupo de investigación ALGOS inicia un ensayo clínico para comprobar la eficacia la aplicación móvil Fibroline en jóvenes

Martes, 10 de febrero de 2015

Fibroline es una app móvil que permite administrar a distancia un tratamiento para mejorar la calidad de vida de adolescentes y adultos jóvenes con fibromialgia o dolor crónico generalizado.

Fibroline es una aplicación móvil para gestionar la fibromialgia y el dolor crónico generalizado creada para mejorar la calidad de vida de los adolescentes y adultos jóvenes que sufren estas enfermedades. El grupo de investigación en dolor ALGOS, de la URV, que ha desarrollado la aplicación, comienza ahora un ensayo clínico que debe validar su eficacia. De momento la aplicación ha superado las pruebas de usabilidad y dentro de dos semanas se podrá descargar por dispositivos IOS y, más adelante, en Android. El objetivo de este proyecto es estudiar la eficacia de un tratamiento cognitivo-conductual administrado mediante telefonía móvil inteligente.

Fibroline es un sistema que permite administrar los tratamientos que los pacientes necesitan a distancia y hacer el seguimiento al momento. La aplicación desarrolla un protocolo de intervención mediante esta tecnología, por lo que tiene un coste bajo y es de fácil acceso. De esta forma, se enseña a los usuarios habilidades como saber dormir mejor, gestionar la ansiedad, tomarse la medicación de una forma adecuada, regular su estado de ánimo o mejorar la relación con los demás, además de reducir o eliminar el dolor y la fatiga. De momento se puede descargar en dispositivos iPhone o iPod, y más adelante se desarrollará la versión para otros sistemas, como Android.

El proyecto tiene dos fases. La primera, que ya ha terminado, han sido las pruebas de usabilidad. Es decir, se ha comprobado que la aplicación esté libre de errores, que sea fácil de utilizar y que resulte atractiva para los usuarios. Para ello, ya se ha hecho una prueba y se han incorporado las mejoras que han sugerido. Ahora, según explica Jordi Miró, coordinador del grupo ALGOS, comienza la prueba piloto "para comprobar si el tratamiento es eficaz en la mejora de la calidad de vida de los pacientes". El tratamiento tiene dos componentes fundamentales: un componente educativo, que incorpora una exposición del tratamiento y ofrece información sobre la fibromialgia, el dolor y la fatiga que experimenta el paciente; y un componente preventivo, dirigido a enseñar habilidades con el objetivo de que el paciente pueda enfrentarse mejor a su dolor, reducir la fatiga y que pueda hacer el máximo de actividades de su vida diaria. Una de las responsables del proyecto, Rocío de la Vega, explica que, para hacer el ensayo, "sería ideal poder llegar a los treinta voluntarios" un número que no es fácil teniendo en cuenta que hay pocas personas jóvenes con fibromialgia que estén diagnosticadas .

De ahí que el grupo ya ha empezado a buscar voluntarios que tengan entre 14 y 24 años, que estén diagnosticados de fibromialgia y dolor crónico generalizado y que no sigan ningún tratamiento psicológico. La duración de los pruebas será de unas nueve semanas aproximadamente y los usuarios pueden ser de cualquier punto de España, ya que y seguimiento se hará en línea. Los voluntarios que quieran participar pueden ponerse en contacto con los investigadores del proyecto a través del correo electrónico: rocio.delavega@urv.cat o a través del teléfono 977 558 471.

La fibromialgia en jóvenes es un problema poco investigado y existen pocos profesionales formados específicamente para atender las necesidades y demandas de esta población. Y tampoco hay suficientes datos para saber el índice de incidencia de esta enfermedad entre la población joven. La escasez de los recursos sanitarios disponibles provoca que estos problemas permanezcan, a menudo, sin tratar. Tanto la teoría como la investigación realizada hasta la fecha en población infantil y adolescente señala que las nuevas tecnologías de la información y comunicación "son una plataforma excelente para superar algunas de las barreras que interfieren en la atención a estos pacientes" apunta Roman Roset , ingeniero informático que forma parte del grupo de investigación en dolor, ALGOS. Hasta ahora, las tecnologías con las que se ha experimentado han tenido resultados que, según Roset "son muy prometedores". La telefonía móvil inteligente, puede aportar mayores beneficios ya sea por su facilidad de uso, su disponibilidad, y porque tiene un coste más reducido que el resto. El grupo destaca que esta aplicación "no sustituye al médico" pero aseguran que puede ser "un buen complemento" para ayudar en el tratamiento y beneficioso, tanto por los profesionales como por los pacientes.

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Imagen del aplicativo móvil Fibroline.

Captura de imagen de la app disponible para iPhone o iPod.