Universitat Rovira i Virgili

La ingesta de metilmercurio supera los valores recomendados en un 35% de la población

Miércoles, 4 de febrero de 2015

Un trabajo realizado por el Laboratorio de Toxicología y Salud Ambiental de la URV, publicado en la revista Biological Trace Element, alerta de altas concentraciones de metalmercurio en peces y mariscos.

Un estudio sobre la ingesta de metales por la población realizado por el Laboratorio de Toxicología y Salud Ambiental de la URV, concluye que hay concentraciones altas de este metal en el grupo de pescados y marisco.  El trabajo, que se ha publicado en la revista Biological Trace Element Research, forma parte del proceso de elaboración del mapa de riesgos de contaminación alimentaria que la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria encargó a este grupo en el 2000.

La  evolución de la presencia de tóxicos orgánicos y metales pesados en los alimentos de consumo habitual demuestra que estos van a la baja, pero con una excepción: el metilmercurio, una de las formas químicas del mercurio, en este caso orgánica, que está presente en cantidades importantes en determinados pescados, como el pez espada, el atún o el salmón. Este metal está estabilizado en unos límites que, de media, se encuentran por debajo de los aceptados por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Pero los resultados del trabajo demuestran que la ingesta de mercurio de un 35% de la población de Cataluña superaría el umbral de 1,3 microgramos por kilo de peso de la persona -que son aceptables a la semana-, y los principales afectados serían los niños y también aquellos adultos que, por sus hábitos alimentarios, consumen una cantidad importante de pescado diaria. El estudio por edades demuestra que los niños, de media, consumen 1,7 microgramos de metilmercurio, un resultado que supera incluso los datos del estudio previo, del 2008.

Son los resultados principales del estudio "Human Health Risks derived from dietary exposure to toxic metals in Catalonia: Temporal Trend" que se han publicado en la revista Biological Trace Element. El responsable del Laboratorio de Toxicología y Salud Ambiental de la URV,- del Departamento de Ciencias Médicas Básicas- Josep Lluís Domingo, apunta que, después de analizar los alimentos más consumidos en Cataluña, "el único grupo que contribuye a la dieta con metilmercurio es el del pescado y marisco". Alerta que los riesgos principales son para las embarazadas, porque el mercurio cruza la placenta y llega al feto y puede provocar transformaciones, sobre todo neurológicas. Y otro grupo de riesgo son los niños, puesto que el mercurio es una sustancia neurotóxica" y no afecta igual a un cerebro adulto que a un cerebro todavía en fase de desarrollo", explica Domingo.

El trabajo sugiere que hay que ser selectivo en la elección de las especies que se consumen, así como también en la frecuencia y la cantidad de las raciones: "Eliminando el pescado de la dieta perderíamos más que no ganaríamos" aclara Domingo que apunta que, del análisis de todas las especies se demuestra que el pez espada, el atún fresco o en lata y el salmón "son las que contienen metilmercurio con más cantidad ya que son especies depredadoras y se comen el pescados más pequeños que ya lo habían ingerido". El estudio se hizo analizando los alimentos de consumo general comprados en 12 ciudades catalanas, -entre ellas las cuatro capitales de provincia - que cubren más del 70% de la población.

El metilmercurio que consumen los peces proviene de la contaminación. Una vez llega al mar, y por diferentes acciones químicas, el mercurio se convierte en metilmercurio, que se incorpora en las algas, en los barros, en el plancton, etc. "pero el mercurio se encuentra en el mar porque lo hemos tirado" explica el doctor Domingo, que cree que hay que continuar investigando "la especial resistencia que tiene en bajar los niveles medioambientales". Las medidas como la instalación de filtros en las incineradoras, el cierre de centrales térmicas, la recogida de pilas botón, etc." no han ayudado suficientemente a la disminución de los niveles ambientales de mercurio". Con el plomo, en cambio,  se ha evidenciado el descenso sobre todo a raíz de la retirada del plomo de las gasolinas. En los años 90 los niveles máximos de plomo permitidos eran 18 microgramos por decilitro de plomo en sangre y los estudios que se hacían en Cataluña detectaban 15 o 16, mientras que los últimos análisis han evidenciado que los niveles han bajado a 2 o 3 microgramos por decilitro.

Hasta estos momentos se han analizado los datos de los años 2000, 2005, 2008 y del 2012. Los resultados que ahora se han publicado corresponden a los análisis de las muestras del 2012.

Una aplicación para conocer los contaminantes presentes en la dieta

 En el año 2013 el Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica de la URV presentó una aplicación móvil (APP) gratuita, Ribefood, para conocer los contaminantes presentes en la dieta. Está enfocada a optimizar la dieta personal, en función de los riesgos por la ingesta de contaminantes ambientales, por un lado, y de los beneficios a través de los nutrientes, del otro. Mediante esta aplicación, se pueden diseñar menús semanales a medida de cada persona, teniendo en cuenta los niveles de los macro y micronutrientes, así como de los contaminantes alimentarios, según datos previamente obtenidos de estudios científicos. Ribefood se está mejorando ahora con la incorporación de más especies que no son típicas de un mercado europeo, para poder llegar a más usuarios internacionales. 

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El atún fresco es de las especies que contienen metilmercurio en más cantidad.

Josep Lluís Domingo, responsable del Laboratorio de Toxicología y Salud Ambiental de la URV.